23 abril, 2013

Raviolis caseros (sin máquina)


Aunque es una receta un poco trabajosa, es muy entretenida de hacer y cuando la probéis no volveréis a comprar la pasta hecha del supermercado...

Dificultad



Ingredientes para 4 personas:
  • Una taza de harina + necesaria amasado
  • 1 huevo masa + 1 huevo relleno
  • 250gr de queso blanco tipo ricotta
  • Un puñado de espinacas
  • Especias al gusto
  • Pan rallado o semolina
  • Aceite, sal y agua.




El primer paso será hacer la masa para los raviolis, para ello me ayudo de la picadora, que hará el trabajo en la mitad de tiempo que a mano. Ponemos una taza de harina blanca, un huevo, media cucharadina de sal y una buena cucharada de aceite de oliva.

 
 Lo batimos por 10 segundos hasta que veamos que la masa está grumosa. A continuación echaremos agua templada (alrededor de 1/4 de taza, aunque yo lo hago a ojo) a la masa y batimos de nuevo otros 10 segundos. Si vemos que nos a quedado en plan "pegote", es que necesita un poco más de agua (advierto que vale más ir poco a poco, que pasarse). Una vez que la masa esté como la última foto, ya estará lista para pasarla a la encimera (no os preocupéis por los grumo que se irán en el amasado).


Así que la pasamos a la encimera bien enharinada, será una masa súper pegajosa así que recomiendo tener las manos llenas de harina. La cuestión de esta masa no es hacer un amasado para que quede elástica como para la masa de pizza, lo que buscamos es añadir harina para ganar consistencia y no más, así que le iremos dando vueltas y no "espachurrándola". Siento no tener fotos del proceso, pero con las manos llenas de harina se hacía un poco difícil sacar foto alguna.


El resultado será una masa pegajosa y húmeda pero sin que se nos quede pegada a las manos. La ponemos en un recipiente, la tapamos y lo metemos a la nevera por media hora. Mientras tanto en un bol ponemos el puñado de espinacas bien picadas (yo lo hago en la picadora también), los 250gr de ricotta y un huevo, mezclamos y echamos especias al gusto, pimienta negra y orégano fue mi elección.


Una vez pasada la media hora, volvemos a poner la masa en la encima con harina, y cortamos la masa en 4 partes iguales. Empezamos trabajando con el rodillo la primera parte, procurando en todo momento que esté bien enharinada para que no se nos pegue al rodillo. Haremos una placa de masa lo más fina que podamos, pero sin que se llegue a ser transparente ya que si no, se nos romperá.


La ponemos sobre una lámina de papel vegetal y vamos echando cucharadinas de relleno en la placa, procurando que no estén muy al borde y dejando espacio entre ellas. Pintamos con agua los bordes de los raviolis para que las placas se peguen.



Haremos otra placa de masa y la ponemos encima de la placa con relleno. Procurando que no nos quede aire en los raviolis.


Hay varias opciones si no disponéis de los instrumentos necesarios para el corte, una es cortarlos con un cuchillo sin más u otra es cortarlos con una tijera formas ( o como quiera que se llamen...) así nos quedarán más bonitos.


Los iremos dejando en un plato o fuente con pan rallado o semolina, esto servirá para que no se peguen entre ellos ni al cocer.


Haremos los mismo con el resto de masa, así nos dará para 20 raviolis. No tiréis los resto de masa que van sobrando con el corte, yo lo que hago es dejarla en la nevera (no más de dos días) y otro día hago tallarines.

Una vez hechos los raviolis los pondremos a cocer en agua hirviendo con sal, recomiendo de pocos en pocos para tengan espacio y no se peguen. Sabremos cuando están al dente, cuando los raviolis empiecen a flotar, si os gusta un poco más hechos, dejarlos cocer medio minutos más (¡pero no os paséis!), escurrirlos y listo para comer.


Recomiendo servir 5 raviolis por cabeza con una salsa de tomate y verduritas.


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